11 feb. 2011

Fragmentos digeridos ICVIII


¿Querer por lo que se dice o por lo que se silencia?

Reflexiones wittgensteinianas en torno a la amistad

Tantas preguntas hacemos. Tantas palabras. Tantos sueños proyectamos. Tantas teorías. Tanta cuestión sobre quiénes somos. Las relaciones humanas las comenzamos en nuestra cultura desde la palabra. Palabras y palabras, conceptos. Verbos, sustantivos, adjetivos, pronombres, posesivos, demostrativos, gramáticas. Imágenes públicas, máscaras. En suma, concreciones de la capacidad racional del ser humano.
Y puede uno levantarse ese día en el que es capaz de apreciar las pequeñas cosas y preguntarse, ¿acaso esa capacidad racional llega a hablar de lo que somos? ¿Es condición necesaria servirse del lenguaje racional para entablar relaciones humanas intensas? ¿Necesitan ustedes realmente que los describan para sentirse re-conocidos? ¿Acaso se nos conoce a través de la gramática?
¿Dónde queda, pues, el lenguaje de la naturaleza? ¿Cómo explicar entonces que dos personas puedan apreciarse de forma muy especial sin apenas conocerse ni preguntarse?
Quizás en el momento en que llega a la vida, casi como llegada de Japón, o como lectora de Wittgenstein, esa persona que comienza la amistad desde el silencio, una nueva mirada se abre. Prueben a acercarse a las personas con las que, sin apenas hablar, ustedes ya se han dicho todo -aunque ello requiera un nivel de esfuerzo por abstraerse de los parámetros de su cultura-. Si no se vierte la palabra, el lenguaje inefable puede tener su espacio de comunicación independiente de la conciencia. Esa independencia de la conciencia evita en gran medida que apliquemos nuestros conceptos, prejuicios y vivencias previas al otro. Una vez que desde el silencio se aprecia a una persona, es decir, que de forma instintiva el lenguaje inefable ha recorrido sus pasos, re-conocer al otro como tal es un pequeño paseo.

6 comentarios:

Claudia Mas dijo...

Me encanta Nieves, me encanta. Un beso enorme :)

florecejonia dijo...

Me ha gustado mucho. Si tan solo nos permitiéramos ese silencio...

Nieves Soriano Nieto dijo...

Gracias, Claudia. Siempre un placer sentirte cercana. Un beso grande.

Nieves Soriano Nieto dijo...

Ada, te leo, aunque no te haya comentado. Tu obra poética de los últimos tiempos me ha dejado marcada. Sigue por ese camino. Un abrazo.

florecejonia dijo...

Muchísimas gracias, Nieves. Sí que es cierto que desde hace unos meses he empezado a escribir pequeños poemas, más o menos torpes desde el punto de vista técnico, supongo, no soy una gran lectora de poesía ni de nada, pero que se han convertido en una parte importante de mi vida. Necesito escribir esas cosas de vez en cuando. Doy gracias por tener ese camino tan a mano, he descubierto que es mi cauce natural para expresar emociones y vislumbrar ciertas cosas. Un abrazo.

Nieves Soriano Nieto dijo...

Ada, ya sabes bien como filósofa y enseñante que la escritura se mejora escribiendo. Igual que el arte en general. Así pues, sigue compulsivamente tecleando tus sentimientos, porque cada vez lo haces mejor. El camino que has tomado a mí personalmente me parece que tiene futuro.
Y recuerda siempre el texto de María Zambrano "Filosofía y poesía". Craso error el de Platón separar esas disciplinas que van tan unidas. Pensar el sentimiento, sentir el pensamiento. Juntos en su armonía natural.