25 ago 2011

Fragmentos luminosos LXXI


Animales humanos

En ocasiones, al enfrentarnos a la tarea de comprensión de los comportamientos del ser humano, olvidamos su base natural. Es más, dejamos de lado la herencia genética que podemos tener otras especies de las que hemos evolucionado -y no me refiero solamente a los macacos-. 
Así pues, podríamos dedicarnos a realizar un estudio comparativo -que no de literatura comparada- de los parangones entre el mundo animal y el mundo humano.
Por ejemplo, hay seres humanos de comportamiento al estilo perro, es decir, fieles, leales y nunca satisfechos de requerimientos.
Otros son como los gatos, independientes, falsamente dominantes y autosuficientes.
También podríamos hablar del macaco que rasca con su mano cualquier parte de su cuerpo en público.
O las mantis religiosas, amantes por naturaleza de lo prohibido y represoras a un tiempo. Con ellas uno acaba muriendo.
Quizás el prototipo araña, con los que uno al descuidarse queda pegado en sus redes. 
O las hormigas, trabajadoras, sacrificadas por el grupo y completamente integradas socialmente, tanto como para no criticar el sistema.
El camaleón humano cambia de discurso y de ideas dependiendo del color del ambiente en el que se encuentre.
O la lagartija huidiza e inquieta que acaba perdiendo partes de su propio cuerpo ante el miedo.
El ser humano ave migratoria, acaba por echar alas refugiándose en el lugar más cálido. El ser humano lemming, si se descuida se autodestruye. La horca asesina, que mata no por hambre, sino por diversión. O el ser humano ballena, que es capaz de dar a una melodía de apareamiento un estilo  personal que pone de moda y acaba por ser tarareada por el resto de ballenas del área.
También tenemos el ser humano elefanta, que ante el peligro rodea a la cría para protegerla. O el ratón, que en todo lugar tiene que meter el diente. El ser humano mosquito acaba por chuparte la sangre. Y el ser humano mariposa en un principio parece gris y feo, pero acaba con el tiempo por convertirse en una gran belleza.

Así podríamos continuar. ¿Ustedes tienen alguna idea más?

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