25 abr. 2011

Palabras para entender a un hipoglucémico reactivo


Existen tres tipos de enfermedades:
1. Las enfermedades-error, de las que el sujeto sabe saldrá y regresará al mismo estado en el que estaba antes de tener la enfermedad. Por ejemplo, un constipado, una herida en el pié por el roce de un zapato...
2. Las enfermedades-batalla, en las que sólo cabe un vencedor: el sujeto, o la enfermedad. Tal es el caso de un cáncer o del SIDA.
3. Las enfermedades-transfiguración, que afectan al sujeto de tal forma que lo dejan seguir viviendo, pero no de la misma forma en que lo hacía anteriormente. Es decir, suponen un cambio en el organismo del enfermo en el que la condición es establecer una buena relación de convivencia con la enfermedad. Tal es el caso de las enfermedades crónicas, como la diabetes o la fibromialgia.

La hipoglucemia reactiva pertenece también al tercer tipo de enfermedades. Pero, ¿qué es exactamente la hipoglucemia reactiva?
Es una enfermedad-transfiguración en la que, independientemente del origen de la misma -que cabe ser analizado-, el sujeto digamos que ante el exceso de azúcar en sangre -como sucede al bebernos una Coca Cola- reacciona produciendo una cantidad extrema de insulina, dejando al cuerpo en poco tiempo sin ni siquiera el azúcar necesaria para seguir funcionando. Es decir, por hacernos una idea, es una errónea interpretación del páncreas, que cree que ese torrente de azúcar en sangre es un "monstruo "al que hay que atacar, sin darse cuenta de que está atacando al propio cuerpo, dejándolo sin condiciones para sobrevivir.
El azúcar es un componente necesario para la supervivencia diaria, porque de ella se alimenta básicamente nuestro cerebro. Sin azúcar, las funciones del cerebro se reducen, llegando incluso a producirse un desmayo momentáneo o un coma-hipoglucémico.
¿Qué sucede a un hipoglucémico reactivo? -por si tienen alguno en casa y desean entenderlo-.
Para hacernos una idea, un hipoglucémico reactivo se pasa el día entero en los límites del azúcar necesarios para el buen funcionamiento del cuerpo. Es decir, eso que ustedes sienten de cuando en cuando, cuando les está bajando el azúcar, es el estado habitual de la persona hipoglucémica reactiva.
Para poder luchar contra el estado de crisis de azúcar -en el que puede producirse un desmayo o un coma hipoglucémico-, el hipoglucémico reactivo debe seguir con regularidad y de forma pautada una estricta dieta basada en alimentos que, una vez digeridos, producen azúcares de absorción lenta. De esta forma, tendrá el azúcar necesario para sobrevivir, sin despertar al pancreas con interpretaciones erróneas. Por eso, el hipoglucémico reactivo que tienen en sus casas se pasa el día comiendo muy a menudo en pequeñas cantidades. Es decir, no es capaz de seguir la costumbre social de las tres comilonas al día. Es ese ser que cuando va a las bodas, no es capaz de hincharse de comida hasta reventar. Es ese ser al que todas las madres acaban riñendo por libertario -ya que no sigue las reglas de comida culturales-, y al que acaban dando por rebelde.
Otra característica muy común de un hipoglucémico reactivo es que, dado que constantemente flirtea su cuerpo con escasos niveles de azúcar, cuando tiene un alto nivel de azúcar disfruta tanto de su estado mental, que desarrolla euforias y excentricidades que suelen resultar divertidas. Normalmente es el payaso de los grupos sociales. Ahora bien, cuando su cuerpo tiene un bajo nivel de azúcar, se aisla en sí mismo, se encierra, resulta parco en palabras, parece un melancólico profundo y es capaz de escribir las poesías más tristes. Así pues, visto desde fuera, no hay quien lo entienda.
También es de reseñar que el hipoglucémico reactivo no es un ser que pueda resistir muchos vaivenes sentimentales ni excesivo estrés. Cualquier estado mental que le ponga nervioso, le hace gastar muchísimo azúcar, que le costará esfuerzo nivelar de nuevo. Así pues, el hipoglucémico reactivo es ese ser humano que huye de las masificaciones sociales con excesivo ruido -como fiestas de barrio y eventos populares-, es ese ser humano que, a cada lugar al que va, siempre tiene localizado un rincón de silencio -por si tuviera que retirarse a nivelarse los azúcares-, y es ese ser humano que se da tanto a escasas personas para establecer relaciones amistosas y sentimentales bien cimentadas sobre el don y el amor, y no sobre el egoísmo y el dolor -acabando por pegar katanazo si lo marean en exceso-.
Una última cuestión. Dados los efectos secundarios de las crisis de azúcar -taquicardias, mareos, dificultad de una clara interpretación de las formas y el espacio que lo rodean, ataques de hambre, temblores, debilidad en las extremidades, ataques de pánico-, el hipoglucémico es un ser instalado en la resistencia revolucionaria como forma de vida. Es un ser humano que jamás se da por vencido. Sabe que cada día de la vida es diferente, y que mañana se puede estar mejor. Entiende, como cualquier enfermo, el valor de la vida, de estar bien, de vivir bien, de sentir en positivo, de amar en positivo. Por tanto, es un ser humano tremendamente optimista que busca llenarse de y dar luz a las personas que aprecia en un camino de la vida que es demasiado breve como para derrocharlo con sufrimientos.

4 comentarios:

Dalia dijo...

Siempre leo tu blog, leo y no comento, pero hoy...pues nada, que me has retratado y mejor que el médico. Saludos.

Nieves Soriano Nieto dijo...

Gracias, Dalia, me alegra enormemente poder compartir esto contigo. Lo mejor que hace uno es darle nombre y hablarlo con sus congéneres que lo apoyan. Mucho ánimo y no te rindas. Saludos.

_An dijo...

Lo has explicado muy bien y, además, con mucha cercanía. Hoy no iba a procastinar en internet (mañana tengo que entregar un informe. No tengo nada hecho porque perdí todo lo que tenía en el ordenador, así que ahora tengo que escribir una bonita novela de un mes de prácticas), no sé porqué me dio por abrir el correo y luego escoger el tuyo, pero me alegro de haber leído hasta el final.

Nieves Soriano Nieto dijo...

¡Gracias, Ángela! Ánimo con el informe. Abrazos.