19 jun. 2007

La lagartija inquieta


La lagartija, tan espía, casi se derrumba en un instante de nervios en la hora final. La última vez que se entrevistó con el presidente ruso pudo mantener la compostura, sin embargo, cuando salió, tras concentrar toda la tensión, vomitó todo su ser mientras le temblaban las patas, y la cola, con sus movimientos autónomos, se hacía con el control de los nudos azarosos.
Se derrumbaba de cuando en cuando en lágrimas, pero seguía caminando con fuerza, e iba a ver a Tucán, y él, con el ala, le daba unas aladitas, y le contaba alguna historia que relataba los miedos y las inquietudes de la vida suya de revolucionario. Entonces ambos se comprendían, quizás en el momento de silencio.

2 comentarios:

laeienda dijo...

Todos vomitamos a veces, tras concentrar toda la tensión antes o después de una importante entrevista con "el presidente ruso". Y siempre está bien que alguien llegue dando suaves aladitas en las escamas de la espalda, y compartir vivencias, y desahogarse. Besitos, guapa, y tranquila, que ya sólo falta lo más fácil!!
P.D: Nos vemos jueves, viernes, sábado y/o domingo?

Nieves Soriano Nieto dijo...

Curiosa vida, cómo el cuerpo nos van dando las señales de cómo nos encontramos por dentro. A veces hay tantos misterios que habitamos cada día...