5 jun. 2007

William Hogarth


Recién inaugurada, y hasta el día 26 de agosto, se encuentra en el Caixa Forum de Barcelona una retrospectiva muy completa sobre William Hogarth.
Si tienen curiosidad por ver y saber cómo era la sociedad inglesa de principios del XVIII, no duden en pasarse por allí.
Hogarth se convirtió, en su época, en un ojo radiográfico que era capaz de captar cuáles son las formas de representación de unas tipologías que van desde la aristocracia hasta el pueblo. Así, en el óleo, en los grabados, también llamados "escenario" del teatro por el mismo Hogarth, se mueven una serie de tipos de las variedades, rozando en ocasiones las formas monstruosas. Unas veces son las cuatro partes del día ambientadas en una misma calle las que definen quiénes son los que pasan por allí, otras veces la historia de un personaje, como la de Tom, que, a través de la historia de su vida va visitando diferentes lugares por los que pasa en su deambular, cual hidalgo: el prostíbulo, el hospital, la calle o los interiores de las casas más adineradas. Otras la historia y el desarrollo de un matrimonio desde el momento del enlace hasta la muerte.
Puede ser la reunión de los aristócratas en torno a los planos de un edificio al estilo de Palladio, dejando de lado y cayéndose de la silla al astrónomo que miraba la naturaleza (La escena de tertulia de Hervey) (que, por otro lado, nos recuerda cierta actitud de nuestra época).
Puede ser el rincón urbano en el que los tipos del pueblo llenaban su vida con el alcohol (El callejón de la ginebra) (no teniendo acceso, como la aristocracia de la época, a la sofisticada mezcla de la quinina y la ginebra, que daría lugar hoy día a nuestro G&T).
Cualquier lugar es propicio para encontrar cómo son los habitantes de una época, y todo visto desde la ironía.

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