29 jun. 2007

El Tucán del Palmerar


Por la Vega Baja, o el Baix Segura, hay una especie de tucanes muy especial. Caminando hacia el IES Cabo de Huerta, en plena Albufereta (esa playa que tornaron putrefacta las grandes incursiones urbanísticas de los años '60, y que hoy se trata de recuperar), desde Murcia, hacemos el camino de la frontera, como gusta de llamar la Lagartija Teresita. Desde Orihuela, u Oriola, Albatera, o Albatera, Crevillente, o Crevillent vamos viendo cómo las líneas fronterizas trazadas con escuadra y cartabón no se corresponden a la vida real de los habitantes. En el IES Pedraforca de l'Hospitalet de Llobregat, junto al Tucán de Bellvitge y Jordi el Tucán Baceloní, la Lagartija Teresita pudo observar un mapa muy peculiar de los llamados Països Catalans, aquéllos en los que se habla esa lengua, y sus diferentes variantes o variedades. No sé si eran realistas con la identidad de los nacionalistas de debajo del valle del Ebro, pero en ese mapa las fronteras hablaban desde una flexibilidad mayor que esa línea, porque, ciertamente, ni Orihuela, u Oriola, Albatera, o Albatera y Crevillente o Crevillent tenían señalada la característica de hablar catalán. Decíamos: en el camino de la Vega Baja, o el Baix Segura, existe un paisaje muy especial. Sí es curioso que cuando ya comienzan las tierras de Orihuela u Oriola, Albatera o Albatera, Crevillente o Crevillent, Elche o Elx, se pueden observar unas plantaciones de palmeras, palmerales, o palmerars. Quizás con ellos se marcan las fronteras, o los lugares de transición. Es curioso como, por ese camino, una vez que se entra en la Comunidad Valenciana o País Valencià la presencia de las palmeras se hace más evidente, hasta el punto de que se hagan viveros dedicados únicamente a ellas, que luego adornarán algún lugar cercano a algún otro donde haya una palmera, haciendo parecer el paraje como un paisaje marroquí.
Al Tucán del Palmerar lo encontré en uno de estos viveros, cuando caminaba hacia el IES Cabo de Horta en la Albufereta. Es el jefe ecológico y revolucionario de una de esas plantaciones, porque dice que en las palmeras los Tucanes de la Vega Baja o Baix Segura hacen su vida diaria, dedicándose a comer dátiles, podar las ramas con los picos, para que esas palmeras se hagan tan altas que puedan tocar el universo de los Tucanes, convirtiéndose en una especie de totem. El Tucán del Palmerar vende estas palmeras a un precio justo, sin ganar dinero alguno, porque una vez que la Vega Baja o el Baix Segura esté plantado por completo de palmeras, la comunidad de tucanes revolucionarios de la zona crecerá, e incluso podrán tener una sede utópica alternativa a Tabarca (en la que la comunidad de tucanes peligra de llegar un día al hacinamiento).

28 jun. 2007

Jordi el Tucán Barceloní


En el último viaje a l'Hospitalet de Llobregat, el Tucán de Bellvitge vino con un amigo, Jordi, el Tucán barceloní que luchaba en contra de hacer la lengua catalana, su lengua, un arma de intereses políticos. Me cité con ellos, ya sabiendo que iban a venir, en el mismo bar que el otro día, al lado de la inmensa frutería en el que se pueden encontrar esas maravillosas frutas que desprenden perfumes deliciosos por un precio razonable. En realidad, existen lugares, como en todas las grandes ciudades, donde se puede comer muy bien por precios muy baratos. Tan sólo hay que tener el gps culinario de la vida para encontrarlos.
Allí estaban ya esperándome. El Tucán de Bellvitge llevaba, aparte del plumero sobre la cabeza, un plato pequeño rojo enganchado en la uña de una pata. Y de vez en cuando, en la conversación, se lo llevaba cerca de la boca para picotearlo un poco. Me dijo que lo llevaba como forma de descargar los nervios, ya que, para hacer la revolución, no hay que concentrar la furia en el momento que viene y abrirle paso libre, sino que hay que canalizarla hasta que llegue el momento de dar el buen golpe. Sí, el gran golpe vendría mientras se haría el examen de oposición.
Jordi, el Tucán Barceloní, era gris completamente, salvo en la cola, donde dejaba entrever un pequeño grupo de plumas rojas. Él llevaba siempre una campana gris, que le había robado a un señorito de la antigua usanza, quien la utilizaba para llamar a su mayordomo, y Jordi, el Tucán Barceloní, la utilizaba para avisar de cuándo había que atacar a los normalizadores de la lengua, como protesta de una violación de la integridad de la misma lengua (eso decía, y yo, mientras me lo contaba, me sentía identificada con él, aunque sea una lagartija).
Estuvimos tomando un café juntos, y curiosamente tuvimos una conversación muy interesante. Jordi, el Tucán Barceloní, empezó a hablar del Yo. Decía, en su discurso, que había algunas personas en el mundo que utilizaban la palabra Yo muy a menudo, más bien siempre, para referirse a lo que en realidad, según Sartre y todo el individualismo, constituye el centro del universo, ese Yo de cada uno que es el único sujeto, mientras los demás son objetos, reconocidos como posibles sujetos, que hacen la danza y el paripé del mundo en torno al sujeto. Este Sartre no supo ni una palabra de lo que significaba lo social, por mucho que dijera que su existencialismo era un humanismo. Toda filosofía que no es capaz de pensar lo social, lo común, la polis o el ámbito de la política, está perdida, no sirve para nada, tan sólo para lamentarse y utilizar la palabra Yo de manera constante, ametrallando la paciencia de los interlocutores, que a fin de cuentas son esos personajes que hacen la danza y el paripé en torno al sujeto que habla. No es una filosofía de la acción, sino de la pasión (en el sentido de pasividad). Jordi, el Tucán Barceloní, decía que dos son los grandes prototipos de personas que desayunan, toman el aperitivo, comen, meriendan, cenan y se toman la leche antes de dormir con su propio Yo: la persona que se lamenta constantemente por un hecho de su vida, o varios, haciendo y creando a su alrededor un sentimiento de compasión, lástima, etc., en vez de coger las riendas de las situaciones y mirar a su alrededor, para saber cómo vive otra gente. Y la persona que mira de manera objetual a las demás personas, normalmente, o de manera más evidente, en un ámbito de la sexualidad, situándose en una situación de poder, objetualizando, y de nuevo desayunando con el propio Yo. De este último caso, es curioso cómo en un largo recorrido de tren pueden conocerse, sin hablar, a las personas (sin hablar de géneros), porque siempre están las personas que miran así a las demás, y las que no. Y a mí (y excusen este mentar el yo), aunque sea una lagartija, como a Jordi el Tucán Barceloní, me crean una atracción, una empatía, y una ternura inefable las personas que no miran como objetos a los demás, porque en esa actitud están mostrando una ética, están mostrando que piensan lo social, lo común, la polis, lo político.

24 jun. 2007

El tucán de Bellvitge


Caminaba nerviosamente, casi de puntillas por la calle que me llevaría al IES Pedraforca de l'Hospitalet de Llobregat en el carrer, ni más ni menos, Ingeniero Moncunill. Allí tenía que pasar la primera prueba de la oposición para el cuerpo de secundaria, especialidad de filosofía, acceso libre, no exenta de la prueba de lengua, etc. También tendría que pasar las siguientes, si las hubiera o hubiese. Me sorprendió el primer día cuando leí que tenía que ir a l'Hospitalet de Llobregat. Me dio un vuelco el corazón. Aquello me sonaba a pueblo, sí, no era la Barcelona Ciutat Servei Territorial I que había elegido en la instancia de la solicitud. ¿Me habría equivocado? Miré inmediatamente la Encarta francesa que me instaló aquella argelina kabil, cuyo nombre no logro recordar, en la biblioteca de los mil y un controles de acceso, para bombas, armas, etc., que era la Biblioteca Nacional Francesa. No saben que no hay mayor arma que un libro, porque da ideas y educa. Y algunos de ellos incluso pueden matar, si se lanzan con buena mano, como mucho de los de filosofía, que ya superan las 1000 páginas. L'Hospitalet, l'hospitalet..., ahí estaba, qué alivio, llegaba el metro línea 1 desde la Plaza de Catalunya. Era un pueblo con ayuntamiento separado en una calle del oeste de Barcelona. Qué curiosa valoración, como la de la frontera, que en una calle o ya se sea de allá, o de acá. Y ya se sabe que ser de allá o de acá nunca ha sido indiferente a los prejuicios de cada uno. No es lo mismo vivir en Barcelona que en l'Hospitalet, ya una ciudad tan grande como Murcia, pero que es considerada como uno de los rincones donde viven los que ya no tienen dinero para vivir al Passeig de Gràcia o al barri de Saint Gervasi, es decir, aquéllos que van a servir a los de los dos barrios antes citados, donde la gente del servicio va vestida con su traje especial, mientras pasea a los felices hijos de papá por las calles, los que a fin de cuentas, cuando tengan una media de 28 para arriba se percatarán de que no son más que parte de la decadencia de una sociedad de alta burguesía que no puede sobrevivir en un mundo cada día con menos clases, o al menos con menos clases de niños de papá, o con un índice de niño-papaísmo democratizado. Sí, l'Hospitalet de Llobregat está habitado por un gran índice de inmigrantes, y es un lugar maravillosamente pluricultural, por si no lo sabemos.
Caminaba de camino al IES Pedraforca, pero no antes sin desear pararme en un bar auténtico de barrio, en el que sirviesen cafés, como en todos los bares, pero en el que pudiese observar cómo son las personas y los tipos de l'Hospitalet de Llobregat. Y en la acera de enfrente lo vi. Abrí con tranquilidad la puerta, o al menos dándome palmaditas en la espalda para decirme y mostrar que estaba tranquila, y allí estaba. ¡Qué gran sorpresa! El tucán de Bellvitge, verde intenso tropical con una pluma roja de la revolución que le salía del ala. Sí, era él, el tucán de Bellvitge del que tanto me había hablado Tucán: el gran revolucionario de l'Hospitalet y de Bellvitge, que se encargaba de liberar a los tucanes hechos animales domésticos de la zona de las afueras oeste de Barcelona. Llevaba, como me relató Tucán, un plumero de su mismo color consigo todo el día, y, cuando llegaba el enemigo, o cuando iba a liberar a algún tucán prisionero, se lo ponía sobre la cabeza, y quedaba totalmente disimulada su condición de tucán, ya que realmente parecía un plumero, o al menos así él pensaba, para darse confianza al actuar. Me acerqué sigilosamente cual lagartija a él, y le dije las palabras secretas de la tribu: "revolucionario", "revolucionario", unos segundos en blanco, esperaba su respuesta, ¿era o no era él?, abrió el pico, y, con una lengua algo trabada, porque perdió la mitad en una batalla contra los esclavizadores, respondió: "revolucionario", "revolucionario". Sí, era él, era él, era él, el amigo de Tucán que había venido a acompañarme a l'Hospitalet para darme ánimos en la lucha por el examen del cuerpo de secundaria, especialidad de filosofía, acceso libre, no exenta de la prueba de lengua, etc. ¡Qué ilusión!, así fue, dio tanta suerte que todo fue maravillosamente.

20 jun. 2007

Clara Zetkin


Un día como hoy, en 1933, falleció la gran activista y luchadora alemana Clara Zetkin. Militó durante años en el Partido Socialdemócrata Alemán, junto a Rosa Luxemburgo, defendiendo, en su seno, principalmente las tesis más coherentes de la igualdad, que suponían no sólo la igualdad en la ausencia de clases sociales, sino la igualdad entre los géneros, centrándose en la igualdad de derechos y el derecho al voto. Fundó, así, el periódico "Igualdad", donde se exponían las razones y los métodos para esa lucha.
En su largo periplo del exilio, tras ser prohibido el Partido Socialdemócrata en la Alemania de Otto von Bismarck, se convirtió en una de las abanderadas en la fundación de la Segunda Internacional en París.
Cuando en el desarrollo de la primera guerra mundial el Partido Socialdemócrata Alemán trató de pactar con el gobierno una ausencia de huelgas obreras reivindicativas durante el desarrollo de la guerra, Clara Zetkin se opuso, realizando movimientos de rebelión criticando la postura bélica. Así, se salió del partido, y se introdujo en una variante del mismo en el que se apostaba por unas tesis más coherentes con las ideas de origen, el Partido Socialdemócrata Independiente de Alemania, para pasar luego directamente al Partido Comunista Alemán, del que fue representante durante el Reichstag, llamando a la lucha contra el nazismo.
Cuando Adolf Hitler adquirió poder, e incendió de forma representativa el Reichstag, Clara Zetkin se exilió en Moscú, donde murió poco tiempo después.
Es importante hacer un homenaje a esta gran mujer que nos sirve, en estos días o tiempos más a-políticos, como una forma ejemplar de toma de posición en la que las ideas básicas de igualdad, libertad y justicia no se negocian por nada, ni siquiera por el bienestar personal. La dignidad de lo que somos no lo da el piso con llave privada que tenemos en una ciudad cómoda, sino la coherencia de nuestros actos sociales y políticos con lo que pensamos.

19 jun. 2007

La lagartija inquieta


La lagartija, tan espía, casi se derrumba en un instante de nervios en la hora final. La última vez que se entrevistó con el presidente ruso pudo mantener la compostura, sin embargo, cuando salió, tras concentrar toda la tensión, vomitó todo su ser mientras le temblaban las patas, y la cola, con sus movimientos autónomos, se hacía con el control de los nudos azarosos.
Se derrumbaba de cuando en cuando en lágrimas, pero seguía caminando con fuerza, e iba a ver a Tucán, y él, con el ala, le daba unas aladitas, y le contaba alguna historia que relataba los miedos y las inquietudes de la vida suya de revolucionario. Entonces ambos se comprendían, quizás en el momento de silencio.

17 jun. 2007

La política lingüística


Cuando uno ha recorrido en un mes gran parte del Mediterráneo catalano-parlante, de ciudad en ciudad, para hacer exámenes, uno y otro, de todos los tipos habidos y por haber de títulos ofrecidos por las diferentes instituciones, se da cuenta de cuán especial es todo el mundo de la política lingüística. Si Claude Chabrol tuviera una identidad española, o incluso catalana, o valenciana, o balear, no dudaría en hacer un film de sociedad radiografiando todas las tipologías habidas y por haber. Es impresionante cómo el tipo examinador de la política lingüística suele tener, sobre todo en las tierras de Catalunya, una arruga muy marcada, casi un surco, en el ceño, que está constantemente fruncido. Sobre todo uno se da cuenta cuando hace el examen oral, y tiene que ponerse frente a frente con ellos. Todos cumplen la misma característica en las tierras de Catalunya, ese ceño fruncido que nos persigue con una mirada que me recuerda a la del coco que nos fabricaban en el imaginario cuando éramos pequeños. Después llega el momento crucial en el que el examinado, para romper el hielo, y avisar de su condición, anuncia que viene de Murcia, y que ha aprendido la variedad valenciana de la lengua (está absolutamente recomendado no decir que se ha aprendido la lengua valenciana, porque entonces en el examinador, aparte del ceño fruncido, aparece una vena muy peculiar que se inflama cerca de la aorta). Después están las jerarquías, las grandes jefas, que suelen ser mujeres rondando los 50 años, tienen una particularidad más especial. Todas las arrugas que se han hecho en su cara a lo largo de los años tienen un índice muy elevado de pertenencia a un estadio entre la mala leche, frustración y depresión. Siempre he pensado que las arrugas son algo muy especial del ser humano. Son siempre aquello que nos delata con respecto al carácter. Hay arrugas bellísimas, y son aquellas que reflejan una vida interior alegre y feliz. Sin embargo, hay arrugas realmente aterradoras, parecidas a las de estas jefas de sección, en las que uno, cuando es más joven, ve reflejada la posibilidad, el abismo humano de llegar a ser una persona como ésa, rondando entre esa mala leche, la frustración y la depresión, y entonces uno se mira cada mañana al espejo, y observa sus arrugas, y se va dando palmaditas en la espalda, para que el día comience, siga y finalice con sonrisas y carcajadas, como el día anterior, y para que así al día siguiente estemos arrugados todavía más en el surco de la felicidad.
Estas jefas de sección son muy parecidas a las secretarias jefas parisinas de una entidad, a las que Claude Chabrol ya ha dedicado más de un personaje. Tienen las mismas características, son poco amables, su trabajo es de cara al público, pero el público les molesta, su trabajo implica pasar mucho tiempo delante de un ordenador, pero lo detestan, y no son capaces de cambiar de trabajo, porque se regodean en el sentimiento de no placer y frustración que tienen cada día. También tienen otra característica, cuando llegan a ser la secretaria jefa de la entidad, o la jefa de sección de la política lingüística, creen que han llegado a la cima de su trabajo (cosa que es cierta), pero piensan que a lo que han llegado nadie puede llegar a ascender, y que es lo más grande de la vida. Así, tiranizan a todos los que tienen trabajando para ellas, para que no se desarrollen como trabajadores y puedan hacerles la competencia. Cuando uno va camino de hacer el examen oral se encuentra en los pasillos a los que dirigen el orden de entrada para la clase en la que se encuentran los cocos. Estas personas, que suelen ser jóvenes, y seguramente explotados con un salario de mierda, se acercan con miedo a la puerta de la clase cuando ha salido el último examinado, abren con sigilo, y piden, con una voz temblorosa, si es posible que entre ya la siguiente persona. A veces se oye un grito enorme de negativa, acompañado de un hedor putrefacto de un haliento monstruoso, como si fuese la basura de los Fraggel Rock. Otras veces da el paso, cual semáforo de tranvía, y el examinado, cogiendo el pequeño escudo de sus apuntes, y un palillo que se encontró bajo el banco, y que lo toma de lanza, entra cual David para enfrentarse al Goliat. A veces, la mayoría, consigue vencer, marcharse de allí, y darse palmaditas en la espalda, de nuevo, para tratar de no asociar en el pensamiento y en las actitudes una lengua tan bella como la catalana, con las políticas lingüísticas que se llevan a cabo con ella. Y llama a una gran amiga, y lo primero que hace es hablar y hablar catalán.

12 jun. 2007

Nawal Al-Saadawi


Desde el mes de marzo de este año 2007, Nawal Al-Saadawi, una de las grandes escritoras egipcias que encabezaba la lucha a favor de la igualdad de la mujer en el mundo islámico, ha tenido que ser exiliada tras ser expulsada de su país, en uno de los grandes actos de represión de la libertad de expresión que ha realizado Egipto.
Nawal Al-Saadawi, médica de estudios y de profesión, fue ya en 1972 expulsada de su cargo público en Egipto tras la publicación de Women and Sex, libro en el que realizaba una dura crítica al islam en la cuestión de la mujer y la sexualidad, atreviéndose a hablar de un tema que resultaba tabú hasta ese momento. De ahí surgirán una serie de publicaciones, desde el ensayo a la ficción, en las que va realizando una crítica dura y directa a las cuestiones que tienen que ver con la enfermedad, la mujer y el islam. En publicaciones tales como Health pone en duda la práctica de la circuncisión y de la ablación, en Two Women in One critica la práctica tan diferenciada entre los comportamientos que una mujer en un país islámico debe cargar consigo: la escisión tan radical entre el mundo interior y el exterior, entre lo privado y lo público o en The Fall of the Imam critica la figura del imam como aquella que reproduce, desde un punto de vista foucaultiano, todas estas cuestiones que tienen que ver con el poder, y son perpetradas en nombre del islam, como expresará más tarde en Memories from the Women's Prison, que escribió mientras estuvo durante un año en la cárcel, tras ser detenida en 1981 por ser peligrosa para el gobierno egipcio.
En 1993 fue juzgada por herejía por los grupos más fundamentalistas del islam, y fue condenada a muerte. Es por ello que en esa época Nawal se exilió en EEUU, enseñando en la Duke University.
En 1996 pudo regresar a su país de nuevo, del que ha tenido de nuevo que exiliarse tras el reciente juicio realizado por la universidad islamista Al-Azhar en la que se le acusa de apostasía.

Los actos y la vida de Nawal Al-Saadawi nos dicen dos cosas fundamentales: la primera, cuál es la situación de ausencia de libertad de expresión, uno de los derechos básicos fundamentales, en gran parte de los países del mundo. No sólo tienen por qué ser países islámicos, aunque la característica que suele fundamentar las políticas de estos países suele ser la de la represión de las libertades, entre ellas la libertad de expresión. Hay miles y tantos otros lugares donde carecemos de libertad de expresión, desde la Francia en estado de excepción de las crisis de la banlieu a finales del 2005 hasta las tantas dictaduras disfrazadas de democracia de países, por ejemplo, del África subsahariana, por no decir de la libertad de expresión de la que se carece en ciertos lugares, como la Maison de la Tunisie en la Cité Universitaire de París, por citar un ejemplo, en la que, a pesar de ser una residencia universitaria ubicada en el corazón de París, está prohibido acceder por internet a una serie de páginas de opinión política sobre Túnez, que son bloqueadas desde la red de origen.
En segundo lugar, la experiencia de Nawal Al-Saadawi nos enseña una actitud, un ejemplo ético de actuar en la vida, que es fiel a las ideas, y que lucha por hacerlas coincidir con un exterior por un mundo más justo, incluso a veces sacrificando el bienestar personal. La cuestión de la mujer en el mundo islámico es un acto vergonzoso de violación de las igualdades y derechos humanos fundamentales. En Yemen, por narrar una experiencia vivida, por ley están consideradas el 50% del hombre, en cuestión de herencias, pero también en cuestión de razonamiento o físico (parece que hubiese despertado Aristóteles de su tumba para decir cosas anacrónicas hoy día). Van tapadas totalmente con trajes negros en los que sólo aparecen sus ojos, no pueden entablar conversación alguna con los hombres que no sean de su familia, ni pueden viajar ni trabajar sin el consentimiento de la familia. ¿Es eso la justicia? ¿Es eso la libertad? ¿Es eso un cultivo de la libertad de expresión?
Apoyemos y luchemos por empresas como la de Nawal Al-Saadawi.

10 jun. 2007

Y si no, entonces ¿...?

Hoy quisiera hacer conmigo la última promesa, el último pacto de no volver a nombrar ciertas cosas, de no darles lugar lingüístico en el pensamiento. No encuentro otra forma, una promesa, un pacto, dejar de pensar lo inpensable. Y si no, entonces ¿...?

8 jun. 2007

Marguerite Yourcenar


Un día como hoy en 1903 nació Marguerite Yourcenar, una gran mujer polifacética que cultivó una serie de ámbitos diversos que hicieron de ella una persona completa relacionada directamente con la sociedad que la rodeaba.
De origen belga, dedicó largo tiempo de su vida a la enseñanza de la literatura francesa en EEUU, a raíz de su exilio allá, debido a la situación de la Europa de la época. También fue traductora de algunas obras de Virginia Wolff y de Yukio Mishima al francés, y, en la línea de lo que tiene que ver con las lenguas y sus literaturas, perteneció, en la última etapa de su vida, a la Académie Française, que dictaba y dicta hoy cuáles son los cánones de esa lengua.
Quizás por la actividad que más se le conoce sea la de escritora. Escribió en 1951 su famosa novela Las memorias de Adriano, en la que, tratando de ser una novela histórica, Adriano narra a Marco Aurelio una autobiografía en forma de epístola que hace recrear las condiciones del Imperio en ese momento. Según narra la propia Marguerite, dudó hasta el último momento si basar la novela en el personaje de Adriano o en el de Omar Khayyam, astrónomo, matemático, poeta y filósofo persa que, alrededor del año 1000 d.C., se cultivó sobre todo en la filosofía sufí, estableciendo la crítica a la dedicación externa que venera a los dioses en representantes y representaciones religiosas. Y es que Marguerite Yourcenar también se encontró cercana a las cuestiones de Oriente, no sólo por sus lecturas, traducciones y novelas, sino por ser, a su vez, una gran viajera por esos lugares.
Para completar su ámbito social y humano, Marguerite Yourcenar fue una gran activista en el campo de la ecología, reivindicando constantemente todo aquello que hace bien al medio ambiente: defensa de los animales (sobre todo de la masacre del bebé foca en aguas canadienses), lucha contra la industria y la polución...
Por todas estas cuestiones que hicieron de Marguerite Yourcenar una persona completa en todos los ámbitos de la vida, personal, social y político, quisiera dedicarle hoy el homenaje.

7 jun. 2007

George Sand


Un día como hoy en 1876 falleció la que había sido una gran escritora y revolucionaria del siglo XIX francés, George Sand.
En pleno Romanticismo, y como escritora romántica, George Sand reclamó la libertad de expresión, que no sólo tendría que ver con una forma de escribir, como pedirían sus coetáneos del Romanticismo francés, sino que se uniría a una forma de expresarse libremente en tanto que individuo, y, por ende, en tanto que mujer. En la sociedad del siglo XIX personas como ella comenzaron la reivindicación por la igualdad, sin embargo no todo, ni siquiera hoy día (miremos fuera y dentro de nuestras fronteras) estaba conseguido. Así, George Sand, como mujer y escritora romántica, utilizó el travestismo como forma de introducirse en los ambientes a los que a una mujer le estaba prohibida la entrada, situándose como una de las originarias en la historia de esta cuestión. Siempre el ambiente literario y de la cultura ha sido uno de los puntos más difíciles de derrocar con respecto al ámbito de la igualdad de género (inclusive hoy día, sólo con molestarse en observar que en la mayor parte de los eventos culturales organizados el 80% de los invitados son hombres). George Sand acudía a los eventos según fuesen las condiciones del mismo, o bien vestida de hombre, o bien de mujer.
A pesar de tener que firmar sus libros con un pseudónimo masculino, para que pudieran ser leídos, George Sand, como revolucionaria, logró abrirse paso entre los grandes escritores de la época, hasta convertirse en una de las que ha quedado en la historia del Romanticismo francés. Amiga de Alfred de Musset, Chopin, Eugène Delacroix o Gustave Flaubert, con 102 obras escritas, entre las que destacan Indiana, Lelia o Los maestros soñadores, y una larga correspondencia con todos sus compañeros de época, George Sand se ha convertido en uno de los hitos fundamentales a la hora de estudiar las características de esos años, como enfant du siècle, y como mujer que comenzó a romper con los conceptos de la época.

6 jun. 2007

El rey de la casa


Hasta el 24 de septiembre se puede ver, en La Virreina de Barcelona, la exposición "El rey de la casa" en torno a la cuestión de la infancia en los países occidentales hoy día. Una de esas exposiciones que magníficas contemporáneas en las que se plantea, de nuevo, una cuestión que tiene que ver con una realidad social, convirtiéndose el arte en una forma de narración de las mismas y de reivindicación.
Un gran lugar de documentación comparativa sobre la historia del papel de la infancia en la cultura occidental desde la Grecia Antigua hasta hoy día. En ella se plantea, siguiendo la línea de los análisis foucaultianos, que la cuestión de la niñez no es algo que pertenece a lo biológico, sino que evoluciona en su concepto a través de la historia cultural. Puede verse cómo se fue abriendo el espacio a la noción de "infancia" como algo que encuadra una parte determinada de la sociedad, y cómo se le fueron dando atributos, dependiendo de la clase social a la que perteneciera el niño, tales como el de la inocencia, a raíz del Emilio de Rousseau, o la fantasía, como los protagonistas de Peter Pan. Conviviendo estas nociones con otro tipo de infancia que no poseía caracteres propios en sí, la infancia del proletariado que trabajaba en las fábricas.
Finalmente, se plantea la situación de la actualidad, observándose que la noción y el comportamiento de la infancia hoy día está en proceso de cambio debido a la sociedad tan tecnificada, y que las nociones en torno a la de "inocencia" sobreviven en los límites de la desaparición. A través de diversos tipos de arte, desde el documental al juego de ordenador, pasando por el óleo, se plantean estas cuestiones. Bien se exponen, a través de una serie de documentales, los diferentes tipos de vivencia y convivencia del niño en las diferentes clases sociales (realizado por David Carabén), o bien podemos participar en un juego de pinball digital, realiado por Javier Candeira, en el que a cada golpe de bola convertimos al niño que nos asignan en una persona con diferentes tendencias (tantas como los estímulos azarosos que le llegan en su realidad cotidiana). Todo bajo el lema "adultos a los diez, niños a los cuarenta".
Una exposición magnífica para aprender sobre la realidad buceando en ella.

5 jun. 2007

Las crías de Tucán


Las crías de tucanes en Tabarca se entrenan en los acantilados para poder alzar el vuelo. Aprovechan los fuertes vientos que chocan en el acantilado para aprender a planear, y así pasan horas y horas investigando cuáles son las posibilidades de su cuerpo.
A veces algún que otro pequeño tucán se lanza en picado cerrando sus alas y haciéndose parte de la gravedad. Así ensaya el picotazo mortal contra los reaccionarios que intentarán hacerlos esclavos de lo doméstico. Cuanto más gordo sea el pequeño tucán, más rápido cae, y más fuerte y doloroso será el golpe.
Es maravilloso verlos cómo se entrenan, Lagartija se pasea horas y horas entre los matorrales mientras busca alguna red de pirateo para sacar información, y puede observar esas pequeñas crías llenas de furia en aquellos acantilados poblados de nidos. Y, como Tucán es tan promíscuo, porque dice que quiere repartir su semilla y su gen por toda el universo, para que no haya rincón donde no llegue la revolución, pues hay infinidad de bebés planeadores que adornan con una imagen única los atardeceres en la isla utópica.

William Hogarth


Recién inaugurada, y hasta el día 26 de agosto, se encuentra en el Caixa Forum de Barcelona una retrospectiva muy completa sobre William Hogarth.
Si tienen curiosidad por ver y saber cómo era la sociedad inglesa de principios del XVIII, no duden en pasarse por allí.
Hogarth se convirtió, en su época, en un ojo radiográfico que era capaz de captar cuáles son las formas de representación de unas tipologías que van desde la aristocracia hasta el pueblo. Así, en el óleo, en los grabados, también llamados "escenario" del teatro por el mismo Hogarth, se mueven una serie de tipos de las variedades, rozando en ocasiones las formas monstruosas. Unas veces son las cuatro partes del día ambientadas en una misma calle las que definen quiénes son los que pasan por allí, otras veces la historia de un personaje, como la de Tom, que, a través de la historia de su vida va visitando diferentes lugares por los que pasa en su deambular, cual hidalgo: el prostíbulo, el hospital, la calle o los interiores de las casas más adineradas. Otras la historia y el desarrollo de un matrimonio desde el momento del enlace hasta la muerte.
Puede ser la reunión de los aristócratas en torno a los planos de un edificio al estilo de Palladio, dejando de lado y cayéndose de la silla al astrónomo que miraba la naturaleza (La escena de tertulia de Hervey) (que, por otro lado, nos recuerda cierta actitud de nuestra época).
Puede ser el rincón urbano en el que los tipos del pueblo llenaban su vida con el alcohol (El callejón de la ginebra) (no teniendo acceso, como la aristocracia de la época, a la sofisticada mezcla de la quinina y la ginebra, que daría lugar hoy día a nuestro G&T).
Cualquier lugar es propicio para encontrar cómo son los habitantes de una época, y todo visto desde la ironía.

1 jun. 2007

La esencia del viaje


Hay bares e iniciativas maravillosos en la vida, tantos como personas maravillosas. En Murcia, una ciudad apenas conocida por la mayor parte del mundo, como cualquier pequeña ciudad que no sea capital ni protagonista de gran evento alguno, se pasan unas tardes inefables. Y no es por ser patriota ni local, y menos porque no hay que ser más que ciudadano del mundo, pero en Murcia, como en tantas otras ciudades pequeñas, se pasan tardes fantásticas con los amigos. No hay más que coger la bici, aunque no haya mucho espacio para la bici en la ciudad, y llegar al centro pedaleando bajo el sol, despacio, deprisa, según se sienta la mirada y según sean los personajes del día. Y entonces entrar al Zalaca. He visto muchos bares por partes del mundo, quizás las brasseries parisinas en las noches de entre semana podrían parecerse al Zalacaín, pero el ambiente tan distendido de este Zalaca no puede igualarse. Siempre hay lugar para alguna sorpresa, un concierto cubano, la presentación de algún libro, conversaciones en idiomas que ni siquiera uno sabía que hablaba. No puede haber tarde triste y solitaria en ese bar, incluso uno puede navegar conectándose a la red Wireless de los vecinos de la zona con el portátil de alguno.

Este martes, para celebrar el día, uno de los días tan maravillosos que ofrece cada día la vida, abrimos la puerta de madera para entrar, y allí estaba, "La esencia del viaje", el número 6 de la revista Antaria. Esta revista, dirigida por Emma Pérez Coquillat, y en la que participaron múltiples poetas, pintores, fotógrafos, es uno de los tesoros que la cultura ofrece también cada día. En ella se pincelan, ya sea con la metáfora, con un trazo, con la presentación de las vistas desde Munich a Mozambique, o con la diversidad de los temas ofrecidos, los caminos de la reflexión del lector para entender cuál es "su esencia del viaje". Allí estaban todos, algunos, desde el diseñador hasta el jefe de la imprenta en la que se tiraron los ejemplares, pasando por los que participaron en la revista. Y no sólo porque quisiéramos bebernos una copa y comernos los canapés que ofrecía el evento (perfectamente podríamos haber ido a cualquier otro), sino porque en ese estar del momento se iba deviniendo el interior a su forma de entender esa esencia del viaje. Y así les relato hoy la que yo viví aquel día. No fue un evento solamente a reseñar, sino que se convirtió él mismo en una forma de viaje, que tiene que ver con la forma personal de entender el viaje: humano, social, compartido y revolucionario. Así me lo enseñaron los dos grandes amigos que me ofrecieron hacer el viaje de aquella tarde. Les invito a pensar, leyendo la revista o sin leerla, cuál es su forma de entenderlo con el pequeño gps filosófica de la vida.