14 may. 2011

Fragmentos luminosos XXXIX


Ánimo y responsabilidad a los navegantes de la enfermedad

La lucha contra la enfermedad es un camino solitario, personal y de inmensa fortaleza psicológica. Es un constante evitar ver y pensar en esos fantasmas y monstruos que asolan, porque en épocas de desavenencia, y ante el vacío cognitivo, todos los miedos que cada ser humano tiene nacen y se alimentan con fuerza de las inseguridades. Es la mayor lucha por salir de la sombra para ver la luz. 
Sin embargo, aunque es un camino solitario, personal y de inmensa fortaleza psicológica, se necesita el apoyo externo. Esa sonrisa de persona amada, una mano sobre tu mano, o unas palabras luminosas hacen tanto bien.
Pero la presencia del otro cabe tomársela con responsabilidad. Porque el enfermo, ante el inmenso peso psicológico de la enfermedad, puede caer en la dinámica de hacer al otro cómplice de su problema, descargando sus miedos sobre él, y haciéndolo pasar de ser una persona sana a convertirse en un enfermo empático más. Entonces, como diría Kant, éticamente se trata al otro como un medio para conseguir otro fin, y no como un fin en sí mismo.

2 comentarios:

Ana Cuéllar dijo...

Psicosis simbiótica

Nieves Soriano Nieto dijo...

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