16 oct. 2011

Fragmentos luminosos IC



 Caminar

Hoy hace un año y medio que comenzó la nueva vida. La nueva vida fue marcada por tres eventos fundamentales. La pérdida de un gran amor, el inicio de una enfermedad crónica y el nacimiento de mi sobrina Minerva.
Visto desde la distancia, y tras tres duelos, los tres eventos han sido los más hermosos de la existencia. Hermosos por ser los más significativos. La pérdida de un gran amor me permitió conocer que aquello no era amar, porque amar no es más que entregarse y abrirse a la entrega mútuamente. No doblegarse ni que otro se doblegue a las exigencias individuales, sino construir un camino común y feliz en el que ambas personas no negocien su amor. El duelo no fue fácil, pero la conclusión fue hermosa. El inicio de la enfermedad crónica me permitió conocer que la vida es un suspiro tan fugaz, que no es necesario complicarla con eventos de malestar crónico, porque para crónicas ya están las enfermedades. Así, uno acaba aprendiendo a valorar los pequeños momentos más que las grandes hazañas. El duelo fue todavía menos fácil, pero la conclusión fue hermosa. El nacimiento de Minerva me permitió comprender cuáles son los valores fundamentales de la nueva vida, y me hizo entender que las personas necesitan mucho más cariño de lo que pensamos, cariño generoso más allá del propio egoísmo. Así, me llegué a olvidar de quién soy para pensar en esa criatura. El duelo fue fácil, por ser puro instinto. Y la conclusión fue más hermosa.
Así que hoy he decidido celebrar la nueva vida invitando a cenar a una de mis dos mejores amigas a unos gambones a la plancha con un delicioso vino. Cosas que realmente merecen la pena.

4 comentarios:

Julia Gallego i Pérez dijo...

Feliç aniversari, Knox!! Te'l mereixes. I perdona no haver-te felicitat en persona, però acabe d'adonar-me.

Nieves Soriano Nieto dijo...

Gràcies, Katanita!! Ha sigut un plaer, com sempre.

Elisa dijo...

Gracias por considerarme una de tus mejores amigas. Tú también eres una de mis mejores amigas.En Elx, yo diría que la mejor amiga que tengo,con la que tengo un contacto más diario, más familiar, la que más echo de menos cuando no está, con la que más me enfado (en intensidad, no en número de veces), en la que más confio.

Nieves Soriano Nieto dijo...

¡Ay!, ¡qué fortuna la nuestra, Elisa! Gracias.