20 oct. 2011

Historias para Minerva XVI



Si me preguntan por qué me entrego a ti, mi pequeña, de una manera absoluta e innegociable, diría que sólo por dos razones:
1. El aquí y el ahora de la filosofía zen. La vida es demasiado breve como para desprenderse de cada instante de estar a tu lado. Quién sabe si mañana estaremos muertos o más enfermos. O vivamos a miles de kilómetros la una de la otra como para no poder verse.
2. El roce hace el cariño. Sé por la experiencia de la vida personal que la única forma de apreciar a una persona y que te aprecie es tenerla presente, saber que se puede contar con ella, tener esa confianza de forma incuestionable. 
Por eso te amo de esa forma tan intensa, Minerva, porque tú eres esa locura, esa gran revolución en la vida.

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