1 oct. 2011

Fragmentos luminosos LXXXIV


El oso panda y el huevo

Relato de Marta M. P. redactado por una servidora

Un oso panda y un huevo se encuentran en el camino. Se paran, se miran, el oso panda se acerca al huevo, lo observa, lo huele, y desean ser amigos. Ontológicamente, el huevo es más frágil. Un pequeño golpe puede acabar hundiendo toda su estructura. El panda, sin embargo, es más fuerte. Una rotura de pierna no le supone más que una pequeña fisura estructural. El panda es un ser juguetón y posee unas zarpas grandes. Mientras que el huevo es delicado y selectivo con sus movimientos. El huevo, fisiológicamente, guarda lo más preciado en su interior. Es un ser hecho hacia la sustancia, la cual protege con una cáscara por miedo a los ataques externos. El panda, por contra, no tiene capas. Está toda su esencia distribuida en cada parte de su cuerpo. El panda es ruidoso. El huevo silencioso. El huevo tranquilo. El panda juguetón.
Desean ser amigos. Pero el huevo tiene miedo a que el panda, de un zarpazo, rompa su cáscara. Y el panda, que desea mimar al huevo y acceder a su interior, acaba frustrado porque el huevo no abre sus cascarita. 
Llegado un momento, el panda entiende que el huevo es ontológicamente diferente a él. Así pues, decide dirigir sus estrategias para dar confianza al huevo y que éste sienta que con el panda no se va a romper. Para ello, el panda se apunta de aprendiz al circo y se enseña a hacer malabarismos. Pero al huevo, que ya anda un tanto quebrado por su vida pasada, le puede más el miedo, que no le deja ver que el panda ya sabe hacer malabarismos. 
El huevo, con el trabajo que le cuesta cerrar sus fisuritas de cáscara, sigue teniendo miedo. Sin embargo, también se apunta a otro circo para aprender a hacer equilibrismos aptos para huevos. Pero el panda, que acostumbra a la vida mamífera, no es capaz de ver que el huevo ya sabe hacer sus equilibrismos.
No obstante, continúan el huevo y el panda. Son ciegos actores que intuitivamente caminan hacia la amistad. Pero sólo la conseguiran el día en que sepan apreciar mútuamente las luchas de ambos por ese bien tan preciado.
Moraleja: Escuchar y ser escuchado es la forma de convivir en la diferencia.

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