6 feb. 2010

Alegorías de la Migración. Guadalajara (México)


Wittgenstein se atrevió a decirlo. Una nueva forma de pensamiento para el arte había venido gestándose. El arte no está muerto, como anunció Hegel, simplemente debía dejar su camino de minuet tardo-burgués. El arte debe ser, ante todo, ética. El ámbito de lo político resulta necesario como reflexión para la estética. Wittgenstein impuso a la ética y a la estética la ausencia de palabra. Pertenecían al ámbito de lo que no se puede hablar, porque el lenguaje verbal resulta insuficiente para expresarlas. Sin embargo, el ámbito pictórico -grito de Antígona-, en tanto que trabaja con menos conceptos, es capaz de acercarnos de forma más directa a lo que deseamos expresar. Así, el universo del arte (cada vez con más formas de expresión y materiales) se convierte en un laboratorio de reflexión social y de denuncia de las realidades de forma cortante, tal como son. En esos términos comenzó Arnold Bode la primera Documenta.
Adiós a los felices engaños del imaginario. Adiós a la feliz sensación de los ciegos que cantan para que les saquen los ojos y no mirar, ni ver, ni pensar.
El artista produce. Y es sintomático su arte de las realidades histórico-sociales que le rodean.
En base a tales términos, se ha organizado el proyecto Alegorías de la Migración, expuesto ahora en el Instituto Cultural Cabañas en Guadalajara (México). Un espacio que reúne a siete artistas (Cynthia Gutiérrez, Santino Escabel, Jorge Méndez Blake, Avelino Sala, Maite Mentol, Pelayo Varela y Orson San Pedro) que expresan a través del arte-denuncia la situación social de las migraciones en la contemporaneidad. ¿Nuevas formas de esclavizar encubiertas? ¿Nuevas maneras de establecer jerarquías sociales diferenciadas?
Alegorías de la Migración abre un nuevo concepto (A+D: Arte y Desarrollo). El arte debe denunciar para hacer ver los espacios humanos en los que resulta necesario establecer nuevas pautas de actuación en pos del desarrollo. De esto pueden encargarse los gobiernos, o las Organizaciones No Gubernamentales. Tal es el caso de O'damongd, quien ha comprometido su actuación en los lugares en los que tales artistas reflejen una sima social.
Adiós al arte blando. Adiós al pensamiento débil. El arte es duro y real. El arte es revolucionario.

2 comentarios:

Ana Cuéllar dijo...

Interesante esta entrada, Nieves, que comparto. El arte y el artista verdaderos son profundos, sensibles e inteligentes. Y expresan la realidad y van más allá. Denuncian y señalan errores y dan un toque de atención a las conciencias dormidas del resto de la humanidad. Son los faros, testigos implacables de lo que acontece. Son la vanguardia, los adelantados, los valientes. Y son éticos, sobre todo.
La estética es la expresión formal de la ética, que es la esencia. Y ese arte como bien dices es duro y real: REVOLUCIONARIO. Y lo es porque es coherente: tiene sentido y significado. Refleja lo que es objetivamente.

Nieves Soriano Nieto dijo...

Creo que es la solución para el arte. Denunciar, expresar el terror de lo que nos rodea, aquello que resulta terrorífico.
Feliz día.