9 dic. 2010

Fragmentos digeridos LVIII


La distopía

Lo minaron todo. Dejaron un desierto inhóspito. El abrigo de los vientos gélidos fue violencia arrulladora. Sin capas, sin verbo, sin sexo. Nada más que arena de boca fría. Y entonces nació el drama, la pena, el delirio en causa de los otros. Como un deseo de abrigo para destruir. Todo ser cercano moría fulminado por la mano coraza de los corazones de hierro dolorido de sus habitantes. Algunos osaron pronunciar un nombre. Ego. ¿Egostopía?

2 comentarios:

Recomenzar dijo...

Vine desde Mar Canton...El titulo de tu blog me marailló
besos y vuelvo

Nieves Soriano Nieto dijo...

Gracias, querida. Espero que te guste. Yo fui a tu casa virtual también. Es muy bella.
¿Miami? ¡Uau! Besos.