8 ene 2011

Fragmentos digeridos LXXIX


Ética para navegantes con timón y sin brújula

Cuando hayamos sobrevivido a teorías de normalización de todo tipo, a cánones sociales y patrones culturales, a conceptos que -ya lo decía Hans Blumenberg a propósito del Romanticismo-, como manos de hierro, se imponen al jardín del corazón del ser humano. Cuando hayamos logrado, rompiendo las pesadas dosis de la teoría kantiana en paseos por Könisgberg, pensar, conocer, amar, sentir, desear, compartir, dar sin a priori. Cuando hayamos logrado surfear olas de superestructuras desde la frontera. Habremos alcanzado la sabiduría. Entonces no existirá el miedo. Tendrán que horadar la bondad, depedazarnos leones marinos, pervertir la sintaxis del universo, borrarnos el rostro a pinceladas. Y aun todavía, si quedase en nosotros un mínimo hálito de vida, seguiríamos izando la bandera de esa barquichuela camino a la libertad de espíritu. No sea porque allí alcancemos a ver Utopía. Sino porque es feliz el navegar, incluso en épocas de tormenta, cuando los actos de la vida coinciden con las ideas.

7 ene 2011

Fragmentos digeridos LXXVIII



Amistad

Navegar mares turbulentos o mares de azabache, de azucena, de arrullo, de vino y sombra. Sobrevivir a tormentas. Sobrevivir a la calma. Escuchar la brújula del corazón del otro. Y en diez años, ¡ya diez años!, ahí llego, como las Islas Afortunadas más allá de las Columnas de Hércules, ese lugar feliz hecho de la verdad humana que une la amistad. Allí donde el corazón está trenzado de alteridad en la base de la hermosa flora del jardín de la experiencia.

6 ene 2011

Fragmentos digeridos LXXVII


El ser humano es sentimental por naturaleza
La capacidad de amar del ser humano diría tiende al infinito. Si algo pretendiese responder a Aristóteles cuando habla del animal social, y del animal racional, alegaría que olvidó la capacidad de amar. Y que, es más, no sería el ser humano ni social ni racional, si no fuese capaz de tanto amor. Ya que si no amásemos, violentaríamos irracionalmente y no crearíamos vínculos de socialización.
La máxima manifestación del amor según la filosofía oriental es el de una madre a un hijo. No hay más que ver qué ideograma se utiliza en China y en Japón para designar al Amor. 好. Éste está compuesto de la mujer -en su parte izquierda- y del niño -en su parte derecha-.
En ocasiones no entendemos de manera teórica y a priori por qué tal concreción del amor oriental. Pero sólo basta tener cerca una persona que se ama embarazada, para comprender todo. Entonces se despierta un amor nuevo, que esta modesta servidora piensa sea el más puro y generoso. Puro en el sentido de que no tiene ningún resquicio de sombra. Generoso en el sentido de que uno acaba entregándose entero al mismo, sin poner ni siquiera una alegación ni condición.
¿Qué me dicen ustedes? El ser humano es capaz hasta de amar algo que sabe está vivo, que nunca ha percibido por sentido alguno, del que no sabe cuál es la personalidad, y al que no le pone condiciones.
Así pues, si alguna vez sienten que sus amores están ya cercanos a la extinción y comienzan a poner trabas y condiciones vitales a su capacidad de amar, ánimo y recuerden que casi todos hemos sido amados así alguna vez, que podemos llegar a ser amados así, y que somos también capaces de dar tal infinitud de amor. Llámenme filósofa idealista, y yo seguiré pensando fervientemente que el ser humano es sentimental por naturaleza.

3 ene 2011

Fragmentos digeridos LXXVI


¿Ensueñan los primates?

Hablemos del proceso de hominización. Siempre se nos narrará la historia del aumento de la capacidad craneal, el desarrollo de la capacidad simbólica, la técnica, el lenguaje humano, la sociedad especializada... Y se nos dirá que éstos son los cambios que han llevado al ser humano a sobrevivir.
Efectivamente, una filósofa, como una servidora, cuando trata de enseñar tales caminos de la antropología, desde los diferentes autores, a sus alumnos, tal es el relato que utiliza.
Sin embargo, puede suceder, como ocurre a esta servidora, que cuando uno alude a tales palabras acabe por plantearse la misma pregunta: ¿LOS MONOS ENSUEÑAN?
La ensoñación es también una capacidad de proyección, como lo es la capacidad simbólica, la técnica o el lenguaje humano. En este caso es la proyección de una realidad no presente -deseo- en una realidad presente -aquí y ahora-. ¿Por qué sucede tal hecho? Porque en ese momento la realidad presente no place al ser humano, es más, incluso puede estar siendo dolorosa, y decide, con la imaginación, crear otra paralela.
Esa capacidad de ensoñación, como capacidad de proyección, no creo que los primates la posean -al menos no conozco ningún estudio al respecto-, por más gestos de pensativos y abstraídos que puedan conseguir.
Y mucho me temo que responder a esa pregunta pueda ser el origen de una crítica a los valores fundamentales de la sociedad que nos rodea.
La cuestión fundamental es la siguiente. Si todos ensoñamos, como todos somos capaces de lenguaje, de crear la técnica, de socializar, ¿por qué cuando se nos narra el proceso de hominización se nos obvia nombrar la capacidad de ensoñación del ser humano? ¿Por qué ni Marvin Harris, ni Lévi-Strauss, ni antropólogo alguno ha dado cabida a esa capacidad propia del ser humano?
Es más, ¿por qué sólo se nos habla de tal cuestión cuando estamos inmersos en la disciplina de la Psicología, en el tema de la conciencia, y cuando hablamos de la frontera entre la conciencia y el inconsciente?
La cuestión no es meramente casual. Todos pasamos por encima de ello, como una servidora lo hace cuando explica, porque reproducimos los parámetros heredados, ya que en el fondo no hay una consideración cultural de la capacidad de ensoñación como una ventaja que ha llevado a la supervivencia -como ocurre con el resto de capacidades citadas-. Es más, se la ha venido tratando como una especie de patología menor que, cualquiera que vaya al psicólogo con cierta capacidad imaginativa y de proyección, habrá visto que se le tratará de paliar.
Ahora bien, cuando se llega ya a un determinado punto del camino de la vida, vivimos inmersos de realidad. Sin embargo, el ser humano no es un ser totalmente real en el sentido de que todo lo que hemos creado a nuestro alrededor no está adaptado a lo que en su totalidad el ser humano es. Al ser humano le gusta también reír, jugar, que le hagan cosquillas, meterse en guaridas, embarrarse en el fango, dar lametazos de cariño a sus vecinos, correr detrás de una pelota... Pero, en esta realidad que hemos creado ordenada de esta forma para sobrevivir, los espacios y tiempos para dedicar a la naturaleza de animalejos que tenemos están acotados.
¿Acaso podemos pensar que podríamos sobrevivir al medio que nosotros mismos hemos venido construyendo si no fuese por la capacidad de ensoñación? ¿No será más bien la capacidad de ensoñación una ventaja evolutiva para la supervivencia, en vez de una patología menor? ¿Creen realmente ustedes que podrían seguir viviendo tranquilamente sus vidas cotidianas si no soñasen despiertos al menos durante un pequeño espacio de tiempo al día algo?
En el fondo, considerar la capacidad de ensoñación desde la negatividad es como tratar de apaciguar desde la culpa las capacidades instintivas. Si seguimos la filosofía de Michel Foucault, es una forma de control impersonal creado por los miembros que tienen el poder en una cultura, para ejercerla sobre el resto de los miembros, asegurando su poder futuro.
Así pues, si ustedes hoy se levantan y desean reivindicar algo al respecto, abran un hueco privilegiado a la ensoñación en su vida cotidiana. En ocasiones, es la única forma de supervivencia.
Ya la mitología griega hablaba de la Edad Dorada, Platón habló de la Atlántida o Tomás Moro de Utopía. Ese no lugar que sirve para hacer más llevadero este lugar que navegamos.

2 ene 2011

Fragmentos digeridos LXXV


Melancolía


El silencio. Digerir la experiencia. El sostenido viaje de regreso a casa. Motores, movimiento, velocidad, viajeros que corren, sonatas soneto y un corazón comido de silencio.

1 ene 2011

Fragmentos digeridos LXXIV


Se Venden: Afectos sin derecho a usufructo
Nos hemos equivocado, los humanos nos hemos equivocado planteando nuestra Historia. Hemos hecho Mercancía hasta los afectos, capitalizado los sentimientos, aplicado a ellos las leyes de la economía de mercado. A todo el resto le hemos dado el nombre de "Patología". Ya lo decía Georges Canghilem -Le normal et le pathologique-, así nos va. Que al final acabamos todos neuróticos pujando por los sentimientos de Adelita al alza en la Bolsa de NY. En lugar de estar cantándole una rancherita.

31 dic 2010

I Grandi Veneti. Chiostro di Bramante. Roma. 14 Octubre 2010-30 Enero 2011

Lorenzo Lotto. Le nozze mistiche di Santa Caterina. 1523

Hasta el 30 de enero 2011 puede ser visitado en Roma, en la sala de exposiciones del Claustro de Bramante, el recorrido por la pintura veneta I grandi veneti. Con obras escogidas de la Accademia de Carrara -actualmente en reformas-, el viajero curioso puede hacerse una idea sensitiva del peso del arte en la región del Veneto desde los siglos XV al XVIII, es decir, desde Bellini a Canaletto. Pisanello, Vivarini, Carpaccio, Tiziano, Lotto, Tintoretto, Palma, Veronese, Bassano, Tiepolo, Padovanino...
De especial interés son, para esta subjetiva observadora, las obras que van desde el siglo XV hasta finales del XVI. Gracias a la afortunada idea de no poner sensores de cercanía en las obras de arte, se puede llegar a sentir, a tan sólo 50 cm. de cada pintura -¡La Madonna col Bambino de 1476 de Bellini a tan sólo 50 cm.!, ese centro en el que confluían las reflexiones de la pintura flamenca, la italiana y la procedente de Constantinopla. Allí llegaban los barcos, cargados de exóticas miradas, circunnavegando los canales de Venezia. ¡Uau! ¡Mehmet II y los viajeros del paraíso paisajístico!
Si a ello le suman el diálogo de la exposición con el mismo Claustro de Bramante y con las Sibilas de Rafaello de Santa Maria della Pace -a la que se accede desde el propio claustro-, tendrán la base del futuro arquitectónico sobre el que construir el jardín de sus curiosidades.

29 dic 2010

Fragmentos digeridos LXXIII


San Paolo Fuori le Mura II

Volver al seno de la incertidumbre. Regresar para reinterpretar la experiencia. Y tornan las mismas cadencias. Los ritmos que aquella mañana de primavera condujeron a tu abismo de belleza y dejaron el silencio mudo de palabras. De nuevo el vértigo. El mármol, las líneas, las columnas, Ni un solo lugar en el que apoyarse. Allá al fondo tu venerado mosaico bizantino. Sola frente al camino de tu presencia. Vértigo, vértigo, vértigo.
La entrada todavía quedaba cerca. Podría haber regresado sin saberte como la última vez que te viví. Sin embargo, el camino de la vida es ya diferente. El azúcar, esa enfermedad crónica. Cuando uno tiene una enfermedad crónica la biografía es constante espera incierta de la llegada de la crisis. Entonces sólo quedan dos opciones. Encerrarse en el miedo y no vivir. O lanzarse al vacío con valentía, porque de todos modos la vida es ya incierta espera de la llegada de la crisis.
Así caminarte. Un paso, otro, poco, otro poco, un paso, poco, otro. No mirar atrás. Un paso, otro, poco, otro poco, un paso, poco, otro. Y, de repente, alzar la vista y verte. ¡Teselas en griego! ¡Benditos dioses del Olimpo! ¡Ahí estás, ahí estás! ¡Constantinus Caesar! ¡Qué levedad de espíritu alcanzar a venerarte en paz después de esta Odisea!
Mientras, un coro de niños cantores entonaba de fondo el Gaudeamus igitur, de autor anónimo alemán, y originalmente llamada Sobre la brevedad de la vida. Qué levedad de espíritu alcanzar a venerarte en paz...

28 dic 2010

Mujeres pensadoras

Alejandra Pizarnik

Clara Campoamor

Olympe de Gouges


Mujeres pensadoras

Nieves Soriano Nieto


* Artículo para la revista del IES Misteri d'Elx. En prensa.


Si reflexionamos un poco, me gustaría, para guardar silencio y no ejercer más de Sócrates burlón, que fuesen ustedes capaces de contestarme dignamente a esta pregunta. Díganme el nombre de al menos siete mujeres que ustedes conozcan dentro de cada uno de los ámbitos del pensamiento elegidos aquí: Poesía, Política y Filosofía.

Probablemente el 90’% de la población con ciertos conocimientos culturales no sabrá contestar completamente a lo preguntado.

¿Por qué? ¿Porque no las ha habido? Falsa afirmación demostrada por los hechos. La razón es porque no las conocen. ¿Y por qué un filósofo no es capaz de nombrar siete mujeres filósofas, ni un político siete activistas políticas, ni un poeta siete poetisas? Porque no nos las enseñan. Y, para conocerlas, uno, créanme, tiene que hacer realmente esfuerzos hasta llegar a ellas.

Mujeres pensadoras a lo largo de la Historia ha habido tantas. También la Historia ha estado llena de mujeres anónimas, héroes de lo cotidiano. Mujeres pensadoras y mujeres cotidianas se han unido por un lazo común: su condena al silencio. El silencio procede del hecho de habitar en sociedades patriarcales en las que al rol de la mujer no se le ha dado la palabra.

Les presento aquí una de cada ámbito. Queda para ustedes la tarea ética con el conocimiento de salir del desconocimiento de las restantes.

Poesía


Alejandra Pizarnik (Argentina, 1936)


LA ÚLTIMA INOCENCIA

Partir
en cuerpo y alma
partir.
Partir
deshacerse de las miradas
piedras opresoras
que duermen en la garganta.
He de partir
no más inercia bajo el sol
no más sangre anonadada
no más fila para morir.
He de partir
Pero arremete ¡viajera!


Política


Clara Campoamor (Madrid, 1988)


Clara Campoamor, como diputada en la Segunda República Española, fue la primera mujer que logró luchar por el voto femenino en el Parlamento. En una época en la que se había logrado aprobar que la mujer pudiese formar parte del Parlamento, comenzó a discutirse en el seno del mismo la aprobación del voto femenino. Argumentos tales como la incultura de la mujer y su poca preparación para la política, así como que la mujer votaría a los partidos eclesiásticos, surgían de las palabras de políticos tan reconocidos como Niceto Alcalá Zamora o Victoria Kent.


Filosofía


Olympe de Gouges (Francia, 1748)


Autora, en la época de la Ilustración, de la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana. De entre ellos, el Artículo 6 dice: La ley debe ser la expresión de la voluntad general; todas las Ciudadanas y Ciudadanos deben participar en su formación personalmente o por medio de sus representantes. Debe ser la misma para todos; todas las ciudadanas y todos los ciudadanos, por ser iguales a sus ojos, deben ser igualmente admisibles a todas las dignidades, puestos y empleos públicos, según sus capacidades y sin más distinción que la de sus virtudes y sus talentos.

Fragmentos digeridos LXXII

Iglesia de San Clemente. Roma

Roma

Ciudad para corazones extasiados. Ciudad intensa, impávida, impertérrita. Ciudad conmovible e inamovible. Ciudad en la que caer desmayado. Ciudad de dulzura sostenida. La dulzura sostenida de la fragilidad de navegar a ciegas su seno. Cuando no queda más que vivir el recuerdo. En ella pasa la biografía como pasó la Historia. Dejando restos, trazos, siendo fragmento. Vituperando la melancolía y el zénit del placer a un tiempo. ¡Oh, Roma! Regresarte es vivir la verdad humana que narraba Mimi Cropoetisa Ajo: la cabeza busca algo. El corazón lo encuentra todo.

25 dic 2010

Fragmentos digeridos LXXI


Pactos biográficos
Maremotos de vida auscultada. Nos creímos cartógrafos y minuciosos analistas. ¡Ay! Pero el golpe de lo incomprensible es inevitable. Aprendimos que cuando se presenta algo con una profunda intensidad en la vida, sólo nos queda vivirlo. Todo lo demás es luchar contra-natura.
Los humanos somos navegantes desnudos. Nos guiamos tan sólo desde la sombra con una pequeña brújula -la intuición-.

23 dic 2010

Fragmentos digeridos LXX


Mujeres ángeles

Las cuatro paredes de esta casa recuerdan siempre, como una bella melodía que nunca se borra de la memoria, a Adela. Adela era la abuela de la vecina de enfrente, que era una gran amiga. Adela vivía en Valencia, y venía en las Navidades y en los veranos a pasar una larga temporada al edificio que en el corazón lleva su nombre. Me encantaba esa mujer, cegada con los años, inmensamente culta y gran lectora con lupa. Siempre admiré el optimismo que transmitía, la luz, la felicidad. Hacía soñar a sus interlocutores para proyectar el propio mundo de los deseos. Para ella, todo era posible si se deseaba inmensamente y se luchaba por ello.
Durante largos años, dedicaba dos tardes de la Navidad y seis tardes del verano a hablar con Adela. Iba a visitarla y a escucharla. Me gustaba de ella su gran sabiduría a la hora de abordar los asuntos de la vida. Cuando me hablaba, sentía cómo mis ojos se hacían grandes y grandes y no deseaban parpadear para no perderla ni un segundo de vista. Cualquier segundo perdido de observar a Adela podía llevar a perderse muchas cosas, sobre todo sus pequeños y sutiles gestos de gran dama.
Recuerdo todavía la última vez que estuve con ella. No sé por qué, pero tenía la ligera intuición de que ésa sería la última vez que nos veríamos. Estaba apagándose cada día desde hacía un tiempo. Recuerdo esa Navidad en la que Adela ya apenas veía, y estuvo tocándome el brazo durante toda nuestra conversación. Tocándomelo como un médico puede palpar. Como presa del deseo de aferrarse a algo sensitivo para ser consciente de estar teniendo una experiencia.
Recuerdo unas palabras que hacen eco en la memoria. "Nieves, en la vida uno se da cuenta de que finalmente lo que importa de las personas no es ni la ideología, ni la religión, ni la forma de vestir, sino que sean buenas personas". Me dejó pensativa. Aunque a mis 25 años todavía no era capaz de comprender el valor de tal afirmación, me dejó pensativa.

Ahora, cuatro años después, observando ese pasado al que uno echa la vista atrás sólo cuando empieza a tener cierta edad, me doy cuenta de la fortuna que tengo, siguiendo las palabras de Adela. En la vida han comenzado a brotar lo que oso llamar mujeres ángeles. Ángeles no porque sean pura bondad beata, sino porque mostrando su capacidad de morder y sus heridas, cuidan de las personas y requieren ser cuidadas con gran delicadeza. Ángeles porque aparecen así, como salidas de la nada, justo en esos momentos de la vida en los que más se ha necesitado una intensa presencia. Esos ángeles en mi biografía coinciden al ser mujeres y fraternas amigas a las que este año quisiera dedicar mi felicidad y gratitud.

Fragmentos digeridos LXIX


El regreso a casa

La carretera que recorre desde Alicante a la Mancha es metáfora de la vida. Las tierras alicantinas están llenas de estímulos, con ciudades altamente pobladas, fábricas, curvas, camiones, caminantes veloces. Es como la niñez, en la que se agradece la sobrestimulación para aprenderlo todo y comérselo sin apenas dar tiempo para digerirlo.
Pero desde el momento en que uno se adentra en la Meseta -allí llegó el conocido cartel "Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha. Provincia de Albacete"- todo cambia. Como páramos con una encina y una pequeña caseta, aparecen campos desiertos con el horizonte al alcance de la mirada, pequeños pueblos despoblándose, un universo rural, líneas rectas y paseantes de caminos. En ella todo está digerido. El silencio, el no suceder y la austeridad son la cumbre de la mayor parte de los días. Curioso que cada vez uno encuentre una mayor felicidad en los días en los que afortunadamente ni en una sola ocasión se nota el latido del corazón a nivel fisiológico.
Ello siempre me trae los recuerdos de El Salobral, el pueblo de mi abuela materna, y los veranos en los que al fresco sonaban pasodobles en la noche, en los que íbamos a rebuscar ajos o a coger los caracoles que, despistados, salían cuando regaban el maíz a las 6 de mañana, pensando que se trataba de la venida de lluvias tropicales. Embarrándonos, embarrándonos hasta las rodillas sin cuestionar ni un momento nuestra condición de tierra, naturaleza y animal.

22 dic 2010

Fragmentos digeridos LXVIII


Días del no

Nos acostumbramos culturalmente a valorar los "días del sí". Esos días en los que, sí, las cosas llegan, se tocan, se palpan, se viven, se perciben, en suma, se tienen de una forma u otra en la experiencia fenoménica.
Precipitamos los actos consuetudinarios para convertir cada momento en "momento del sí".
Sin embargo, un día a uno no le toca el gordo de Navidad, no atina a comerse un polvorón que se deshace en el camino hacia la boca, no le salen las palabras para socializar, no llega a coger el tren de la tarde, no se le queda guardada en la memoria la estructura gramatical que desea adquirir, no es capaz de plantear una maleta, no se abrochó el botón de la gabardina en el ojal correcto.
Y piensa, culturalmente, en el infortunio de un día atropellado.
Sin embargo, en esos "días del no" tantas fortunas acaecen por no ser: el bendito silencio, el bendito bienestar del no suceder o la dirección única de la que hablaba Walter Benjamin (Einbahnstrasse). Son días que siempre me recordaron al Dai Butsu (Buda Gigante) de Kamakura, en Japón. Dominaba, torcido de la horizontal, con sus ojos entreverados y su pequeña sonrisa, la vista de la quietud de una ligera brisa de viento en la montaña.
Oh la la! ¡Al fin!
La vida podría decirse que es recorrer el camino desde el eterno suceder de los "días del sí" -no hay más que sentir cuántas pulsaciones por minuto tiene un feto humano- hasta la finitud propuesta por los "días del no".

21 dic 2010

Fragmentos digeridos LXVII


Mari Pili en el confesionario

¡Santa Madonna! ¿Ahora me dice usted esto, después de haberme dicho hace cinco minutos aquello otro? ¡Qué fatiga! -decía Mari Pili al cura en el confesionario-. ¿Me está diciendo que debo mostrar mi fe hacia Dios y pasar las siete pruebas de Astérix, estar veinte años navegando mares hacia Ítaca, atravesar el muro de Israel sin saltarlo, rezar rosarios cada semana, y procurar tener absueltos la lista de los 25 millones de pecados?
¿Y que, a pesar de todo ello, será él quien tendrá la última palabra de si me acepta en su tribu urbana o no sólo al final de mi vida, cuando ya esté fatigada de tanta prueba? Es más, ¿que, si no lo hago, tengo un problema de muestra de mi pasión por Cristo?
Me da a mí la ligera impresión de que este Dios no quiere humanos, sino súbditos.
Discúlpeme, señor cura, pero decididamente deseo hacerme una proscrita atea de su religión.

Fragmentos digeridos LXVI


Hayashi pielecita

Llegó surcando los mares en un cuerpo indefinido un corazón de cajón lleno de colores y luces.

Piel en las manos cálidas. Como carbones para temblores de invierno. No más palabras. Al fin el silencio de la piel en las manos cálidas.