10 ago. 2010

Fragmentos fronterizos XLI


Viejitos en Japón
Lección I para una samurai


Largo camino recorrido a paso lento. Allá, muy lejos, una bella rosa. La mano alcanzanzaría a tocarla. En el condicional se halla el origen del deseo. Su fuente verbal es la posibilidad. Su origen filosófico la incertidumbre.
Sin embargo, el gesto mismo de la mano que se acerca puede precipitar su final. El deseo humano tiende a tornarse depredador. Pretende ser construido sobre la lógica de la eliminación de la tensión que es esencial al mismo deseo. Poseer para no deber vivir más el camino de la sed. Tocarla sería, entonces, escribir un tratado sobre la digestión. La antinomia kantiana de la eternidad pretende vencer la caducidad. "Eternidad". ¡Qué bella palabra para el homo sapiens! La rosa es efímera ante el acto de posesión. Tan sólo aquellos que aprenden a vivir tocándola en la lógica de la incertidumbre -deseo- pueden alcanzar el final de su vida acompañados de su luz en el corazón.

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