11 nov. 2010

Fragmentos digeridos XLII


La sabia cana de la niñez

Si existe algo que anide en perfumes de verde, son tus cabellos. Los veo a cada paso, en tantas personas que caminan y piensan ser tú. Tus cabellos vierten tu vida. En ellos se vive tu corazón. Radicales, fuertes, frágiles, luminosos, apasionados, honestos, sensatos, amantes, amables, fraternos. Son como olas de océanos que se navegan. Esas olas con las que una embarcación puede llegar lejos. Sueño el día en que esa ola se tiña de gris. ¡Una cana!, ¡tu primera cana! Esa bicicleta que se hizo grande. Y que de grande supo ser chiquitita.
Sabio viajar de palabras el de tu cuerpo. Tiñó el latido con el nombre de una vida.