5 nov. 2010

Los abrazos del 1º BAAB (Bachillerato de artes escénicas)




El contacto humano resulta necesario para la vida cotidiana. No en vano, por ejemplo, una de las terapias que se utiliza para trabajar con ancianos en las residencias es ofrecerles cariño físico. Existe, pues, una melancolía física por ausencia de contacto.
Nuestras sociedades, cada vez más deshumanizadas e individualistas, borran del espacio público el contacto físico. El espacio entre ser humano y ser humano en el ámbito público se hace cada vez más distante.
A esto se añaden las infinitas pautas normativas establecidas para permitir el cariño físico como lícito dentro del espacio público. A fin de cuentas, sólo se acaba aceptando con la mirada moral el contacto en caso de que se trate de una pareja, a ser posible heterosexual, y en ciertos contextos muy concretos. En los demás casos, todo se sustituye por la palabra. Sin embargo, los amigos, los padres e hijos, los compañeros de trabajo, etc. se besan y abrazan cuando lo desean y lo necesitan. La imposibilidad de mostrar tales eventos en el espacio público lleva a la represión. Y ésta lleva a la frustración. Dos de los pilares, según el psicoanálisis, del surgimiento de conflictos internos y personales.
Para luchar contra la melancolía física en tales sociedades individualistas, surgen asociaciones de personas que ofrecen "Abrazos gratis" en cualquier contexto. Tal es la iniciativa, por ejemplo, de http://abrazomundial.abrazosgratis.org/
Y también hay personas y grupos de personas, por ejemplo, que toman su iniciativa personal y ofrecen abrazos a las personas. Tal ha sido el caso en mi centro educativo de los alumnos del 1º de Bachillerato de Artes Escénicas -los artistas siempre tuvieron algo muy especial en el corazón-. Llegaron al centro con sus carteles, e iban regalando esos suspiros de contacto físico que hacen de la vida un camino de felicidad. A mí personalmente esos intensos abrazos me alegraron la mañana, el día, quizás varios días y, desde el punto de vista filosófico, el pensamiento. Sobre todo por la felicidad de saber que existen personas que luchan públicamente contra la represión del cariño ofreciendo por doquier sonrisas y amor.
GRACIAS.