4 jun. 2011

Fragmentos luminosos ILVIII


El nombre de la amistad

A Elisa

Porque estás ahí, tan callada. Porque estás ahí siempre desde el silencio. Porque eres de esa especie de mujer casi extinta. Porque profesas la honestidad de tus palabras con actos. Porque eres fiel, y más fiel cuanto más se te necesita. Porque das la mano y dejas ser. Porque vives, dejas y haces vivir.
¿Sabes? Sí sabes pescar, como esos niños que tiran del anzuelo a la orilla del tren de Elche a Alicante. Llevas media vida rescatando criaturas perdidas en fondos abisales para devolverles su luz y llenarlas de pasión de vida.

2 comentarios:

Cinzia Procopio dijo...

Me gustó mucho.
Un abrazo

Nieves Soriano Nieto dijo...

Gracias, Cinzia. Un abrazo hasta el lado de allá ;-)