11 jun. 2011

Fragmentos luminosos ILXV


Sexo y desafío a la muerte

A la única persona que me hace pensar esto.
Esa persona sabe quién es.

Tantos han sido los pensadores que asociaron el sexo a la muerte, que podríamos concluir que en cierta medida metafórica van asociados.
Sobre la relación entre el sexo y la muerte existen, desde mi punto de vista, dos teorías diferentes, que marcan frontalmente la forma que tiene cada persona de mantener relaciones sexuales, también dependiendo de frente a quién se encuentre.
La primera, relaciona sexo y muerte por el impulso de ausencia que brinda la relación sexual. Ausencia de conciencia, ausencia de Razón, ausencia de tensión esencial, en suma, ausencia de uno mismo en sí mismo. Es decir, la relación sexual es una forma de vaciarse, o de rozar durante ligeros instantes la posibilidad del vacío. 
La segunda, relaciona sexo y muerte por una dinámica más compleja y que tiene una doble cara vista. La primera fase de la dinámica es igual que en la teoría anterior: el sexo y la muerte van asociados en tanto que son formas de alcanzar el no-ser, es decir, de acabar por ser ausente uno mismo en sí mismo. La segunda fase de la dinámica camina hacia el otro. Ante la ausencia de uno mismo en sí mismo llega un momento determinado en que comienza a llenarse del otro, o de lo que el otro se ha vaciado. Entonces el momento mágico acontece. Amarse llega a ser no una forma de muerte, sino una forma revolucionaria de desafío a la muerte.

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