12 dic. 2009

Fragmentos romanos XIV

Éticas romanas

T
an sólo dos máximas acontecen al ser humano libre: vivir luchando y vivir resistiendo.
Sentir es revolucionario. También creer en las grandes ideas y en las pequeñas cosas. Afirmar una identidad disuelta. En gran parte de las ocasiones ésta no coincide con patrones culturales establecidos. Resistir a doblegarse ante lo que oprime la lucha por todo aquello en lo que se cree. Las batallas no tienen por qué ser grandes o mediáticas. Luchar y resistir es algo cotidiano. La mejor actitud en la batalla son las parcas palabras y los actos de la ética en la que uno cree. No hay enemigos en tal batalla. Tan sólo impedimentos salvables con actos éticos. Si algo muestra resistencia u odio, podemos responder con Amor. No hay mayor silencio para lo que oprime que ser respondido con Amor. La opresión abandera una ética. Ésta es la de lo normal o admisible culturalmente. De ella se hace presunción de ser la única aceptable. Responder a ella con actos de Amor doblega la ética normalizada con patrones sensatos y humanos.
El silencio se hizo. Aquellas dos viejecitas tomaban el viernes por la mañana su desayuno en un café del Trastevere. Se miraban y se amaban. Narraban la historia de una imagen. Las arrugas de sus caras dijeron todo. Habían envejecido dando Amor.

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